Cita

Afortunadamente, el tiempo va pasando y no siempre para envejecer y estropear las cosas. El transcurrir de los años nos permite evolucionar, a través de las experiencias propias y ajenas, y transformar los aspectos de nuestra vida y nuestra sociedad que nos resultan menos adecuados. Esa transformación es, sencillamente, una recuperación del equilibrio natural de […]

Y ELLAS LE RECIBEN. Magda Bennásar

Afortunadamente, el tiempo va pasando y no siempre para envejecer y estropear las cosas. El paso de los años nos permite evolucionar, a través de las experiencias propias y ajenas, y transformar los aspectos de nuestra vida y nuestra sociedad que nos reduce menos. Esa transformación es, sencillamente, una recuperación del equilibrio natural de la vida. Uno de estos aspectos que está evolucionando es el concepto de Dios.

El empoderamiento de la mujer está reorganizando la espiritualidad, que recupera su aspecto femenino con la presencia de la Diosa.

El empoderamiento de la mujer está reorganizando la sociedad dirigiéndola hacia la integración de las emociones en nuestro día al día, de ahí que esté dando ahora la misma importancia a la inteligencia emocional como un aspecto fundamental del individuo en el desarrollo de sus competencias. Pero este aspecto no es el único que está cobrando fuerza, también la espiritualidad recuperada de su aspecto femenino y la Diosa vuelve a formar parte de nuestras vidas, como antaño lo hiciera.

El resurgir de la Diosa puede devolvernos a la polarización de la Divinidad, dando fuerza al concepto patriarcal de Dios.

Sin embargo, celebrando esta vuelta al equilibrio, hemos de ser cuidadosos de no caer en la trampa de la eterna lucha de géneros que tanto obstaculiza nuestro desarrollo. Usted ve la recuperación del aspecto femenino de la divinidad nos ayuda a comprender mejor una idea tan abstracta como es “Dios”, también es cierto que el resurgimiento de la Diosa nos devuelve, de manera consciente, a la polarización de la Divinidad, camuflada por El concepto patriarcal de Dios que, directamente, masculiniza el Uno. Aclaremos, pues, el sentido de cada término para evitar dar fuerza a un patriarcado que ha de dejar de serlo para dar paso, no al matriarcado, sino a la armoniosa convivencia del hombre y la mujer, reflejo del orden cósmico en nuestra sagrada tierra.

El concepto de Dios, sin género, lo Uno porque es lo único que existe, se divide en dos términos nuevos: Dios y Diosa, representaciones masculinas y femeninas (respectivamente) de su acción. 

El concepto del “dios” es una idea abstracta, por tanto carente de género. Dios, en su esencia, no es masculino ni femenino. Representa todo lo que puede existir y todo lo que existe. Por eso es Mente, es Amor, es Luz, es Onda, es Latido, es Universo … es cualquier cosa, porque es la esencia de todo. Cuando por acción creadora Dios se pone en movimiento, entonces se “ve”. Pero eso que vemos no es “dios”, es su manifestación, y esto es algo concreto. Dios creó el Universo polarizado específicamente para ayudarnos a entender algo tan complejo como su propia existencia. Es como compositor y rompecabezas. Cada pieza es un trozo de imagen, es una imagen, pero no es “la imagen”. Sin embargo, al ir anclando pieza tras pieza, imagen tras imagen, podemos descubrir “la imagen”. En el universo polarizado en que nos Schwieramos, el concepto abstracto de Dios,

Así, seamos cuidadosos al usar los términos, y sacudámonos de nuestro subconsciente la imagen del señor de barbas blancas como representación de Dios. No existe una imagen que pueda representar a Dios, ninguna imagen representa una de sus partes, no su totalidad. Por eso, para evitar confusión Diosa para acercarme a su esencia masculina o femenina.

Es importante en nuestro camino espiritual recuperar el equilibrio entre lo masculino y lo femenino, y esto incluye tener presente tanto la esencia sagrada masculina como la femenina. Dios y Diosa en armonía, ayudándonos a conocer las leyes del Uno.

Que las infinitas bendiciones del Dios y la Diosa
os acompañen siempre.

M. Rosario

a través de El Dios, la Diosa y el Uno — Vida Consciente

El Dios, la Diosa y el Uno — Vida Consciente